Jesuitas

CARLOS IV. MEMORIAL DE UN JESUITA HUÍDO DE GÉNOVA ANTE LA REVOLUCIÓN. 1797

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La invasión de Italia por la República francesa en 1796 afectó de Génova, lugar de residencia de varios cientos de jesuitas españoles, que se vieron forzados por las nuevas autoridades revolucionarias a abandonar el Genovesado. El jesuita navarro Francisco Javier Mariátegui, que era estudiante de Teología del Colegio Máximo de Córdoba de Tucumán cuando fue expulsado en 1767, tras intentar pasar a Argel, llegó a Barcelona, desde donde suplicó se le permitiera quedarse y escribir y publicar distintas obras contra el “filosofismo”.

(España. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte A. G. S. Estado legajo 5.065)

                        El suplicante Francisco Xavier Mariategui, ex jesuita español habitante en Génova, ha sido obligado con otros compañeros de la misma suerte a salir fuera del Estado en el término de tres días. En el cuasi general tumulto de la Italia quería observar el decreto de destierro de la patria, y librar su vida de los peligros de una región toda dispuesta a los alborotos y motines. Para esto pidió pasaporte para Argel, u otras partes de la costa de África, y que se le pasase allí la pensión para alimentarse.

            Mas D. José López de la Huerta no ha creído deber condescender con una súplica sin ejemplo, la cual salvaba la observancia del Decreto de destierro y aseguraba la vida de un arrastrado de treinta años, y de cincuenta y seis de edad. El decreto inexorable a todas las interposiciones más empeñadas del dicho Señor Ministro, y el término perentorio de solos tres días lo obligaron a refugiarse a una nave española que partía para Barcelona.

            Se halla preferentemente en esta Ciudad después de haber dado por su transporte y alimentos todo el trimestre y algunos pesos más de la pensión que se les anticipó a todos los que salían de Génova para que pudieran hacer el viaje, y apenas le queda el necesario para poder mantenerse algunos días.

            Suplica por tanto a V. Majestad la providencia de albergarlo en un Monasterio de Monjes, o en uno de los desiertos de Carmelitas Descalzos por el solo tiempo en que pueda publicar varias obras que tiene escritas según se lisonjea para servicio de V. M. y del Estado; y quedando después pacífica la Italia, se halla pronto a volver a su destierro. Cada seis meses dará al impresor un tomo hasta la completa publicación de sus obras, para que no pueda dudarse de la sincera voluntad de coronar su destierro después de haber de haber prestado a la patria este servicio y este obsequio a V. M., de cuya humanidad se promete este favor.

            Su humilde y fiel vasallo

            Francisco Xavier Mariategui.

*Selección y transcripción de Enrique Giménez López, 2017, bajo licencia Creative Commons “Reconocimiento – No comercial”. El autor permite copiar, reproducir, distribuir, comunicar públicamente la obra, y generar obras derivadas siempre y cuando se cite y reconozca al autor original. No se permite utilizar la obra con fines comerciales.

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CARLOS IV. MUERTE EN EL EXILIO DEL QUE FUERA CONFESOR DE ISABEL DE FARNESIO. 1794

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Se comunica el fallecimiento en Forlí del jesuita Esteban Bramieri, quien fuera confesor de Isabel de Farnesio desde 1762 hasta su muerte en julio de 1766. Tras la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767 solicitó desde Córcega licencia para pasar a Lombardía, pero el Consejo Extraordinario se lo denegó al considerarlo sospechoso de haber conspirado en el motín de 1766 y ser conocedor de secretos de Estado por su relación con la Reina Madre, si bien el Consejo Extraordinario de 18 de julio de 1769 acordó pagarle un sueldo de 3.750 reales trimestrales por su condición de antiguo confesor. En Italia residió en Forlí, en la legación de Rávena.

(España. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte A. M. AA. EE. Santa Sede legajo 590)

          Muy Sr. mío: habiendo fallecido en Forlí el día cinco del corriente el ex jesuita don Esteban Bramieri, confesor que fue de S. M. la Reina Madre, ha recurrido a mí su testamentario el conde don Melchor Gaddi, solicitando el pago de lo que dejó devengado por su sueldo de tal confesor; y constándome ser su testamentario, he dispuesto se le entreguen 129 escudos y 68 bayocos, equivalentes a 2.712 reales y 11 mrs. de vn. que le corresponden desde el 1º de abril hasta dicho día 5 de junio inclusive en que falleció, al respecto de 15.000 reales vn. annuos, y adjunto remito a Vm. su recibo por la citada cantidad, que se servirá acreditar a la Caja de esta Comisión en la cuenta de Temporalidades.

Con esta fecha doy parte al Exmo. Sr. Conde de la Cañada, Gobernador del Consejo, dándole parte de tal fallecimiento, y le remito igual recibo.

Repítome atentamente a la obediencia de Vm., cuya vida guarde Dios muchos años.

          Bolonia, 18 de junio de 1794.

          José Capelleti a Nicolás Bermúdez de Sotomayor.

*Selección y transcripción de Enrique Giménez López, 2017, bajo licencia Creative Commons “Reconocimiento – No comercial”. El autor permite copiar, reproducir, distribuir, comunicar públicamente la obra, y generar obras derivadas siempre y cuando se cite y reconozca al autor original. No se permite utilizar la obra con fines comerciales.

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FERNANDO VII. DESALOJO DE TROPA DEL NOVICIADO DE MADRID QUE FUE DE LA COMPAÑÍA PARA DEVOLVERLO A LOS JESUITAS. 1815

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Ante la decisión de Fernando VII de establecer noviciados de la Compañía de Jesús se acuerda el desalojo de las tropas que ocupaban como acuartelamiento los edificios que fueron Casa Noviciado de Madrid y Colegio de Ocaña hasta su expulsión en 1767.

(España. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte A. H. N. Estado legajo 3.517)

            Exmo. Sr.

            A consulta de la Junta de restablecimiento de los Jesuitas de 22 de este mes se ha servido el Rey resolver que se establezcan Noviciados para la regeneración del Orden de la Compañía de Jesús en estos reinos, mandando que al mismo tiempo que se desocupe por la tropa la Casa Noviciado de  esta Corte alojada en ella y se entregue juntamente con la Iglesia a los PP. Jesuitas bajo las reservas contenidas en el Real Decreto de 29 de mayo de este año con las rentas que le pertenecen y no tienen otro destino, así como también con la calidad que por ahora las del Colegio de Ocaña que se hallan en el mismo caso sin perjuicio de devolverlas en adelante a la propia Casa si se estima necesario su restablecimiento, y hacer las aplicaciones que puedan verificarse oportunamente, subsistiendo sin embargo en el edificio los PP. del Salvador ocupando las habitaciones que ahora disfrutan, o las que se convengan con los mismos Jesuitas usando en común de la Iglesia para la celebración de los oficios divinos; y verificado que sea el fallecimiento de los citados PP. del Salvador su salido o acomodo a que pueden ser destinados vuelva otra vez a ponerse el cumplimiento de las cargas espirituales de las fundaciones erigidas en aquella Iglesia y sus rentas a cargo de los propios Jesuitas según lo estuvieron antes. Lo que de orden de S. M. participo a V. E. para inteligencia del Consejo; en el concepto de que con esta fecha pasó el oficio correspondiente al Sr. Secretario del Despacho de la Guerra para su más pronto posible cumplimiento en la parte que le corresponde.

            Dios guarde a V. E. muchos años.

            Palacio 26 de diciembre de 1815.

            Tomás Moyano al Presidente del Consejo.

            El Fiscal más antiguo enterado de esta Real Orden, y de los efectos para que se ha comunicado al Consejo, es de sentir que se podría acordar su voto, y que se tenga presente; o resolverá este Supremo Tribunal como siempre lo más conforme.

            Madrid, 7 de enero de 1816.

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CARLOS III. ESTADO EN EL PUERTO CORSO DE BASTIA DEL CONVOY QUE TRANSPORTABA A LOS JESUITAS ARAGONESES. 1767

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Juan Antonio Enríquez, comisario del convoy que transportaba 570 jesuitas de la Provincia de Aragón al mando de Antonio Barceló, describe al embajador español en Roma el estado de las embarcaciones fondeadas en el puerto corso de Bastia tras llevar cuarenta días de navegación, y da noticia de los restantes convoyes en los que viajaban los restantes jesuitas españoles, a lo que Francia denegaba el permiso para desembarcar en Córcega, lo que no se logró hasta el mes de agosto.

(España. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte A. M. AA. EE. Santa Sede)

            Muy Sr. mío. Ya ha un mes que está fondeado en este Puerto este convoy de los Regulares de la Compañía de la Provincia de Aragón, y subsiste como el primer día esperando las órdenes para el desembarco, mediante la oposición de este Comandante de las tropas francesas Conde de Marbeuf, que le origina a la Real Hacienda el gasto de ciento ochenta y cinco doblones, a que ascienden a cada día todos los de este convoy entre sueldos, fletes, raciones, y Mesa.

            Desde el arribo aquí, con la idea de reservar los víveres de abordo para la vuelta a España, dispuse de acuerdo con este Comandante que en lugar de ración se diesen dos reales de vn. al día a cada marinero o soldado con lo que compren en tierra pan y carne fresca, vino y demás víveres, que les hay en abundancia, les sobre para tabaco, y están contentos, pues para que no se alterasen los precios, que son cómodos, acordé por medio de este Cónsul de España con el Comisario Vicegerente de la República, que se echase un bando con penas para los vendedores que alterasen los señalados en el Arancel que se me entregó, y así ha seguido el buen orden.

            En nueve del corriente, que llegó una posta de Francia y pude comprender que iba algo larga nuestra demora aquí, porque se había despachado un correo de París a Madrid sobre la forma de superar las dificultades de este Comandante de las tropas francesas en punto de alojamientos, hice conservación con este General de la estrechez en que estaban ya cuarenta días abordo dichos Regulares, y recelo de que las calenturas ardientes que padecían algunos de ellos fuesen en aumento con los calores, y nos produjesen embarazos, que podrían evitarse saliendo algunas horas a tomar los aires de tierra en los campos inmediatos a esta Plaza, y habiéndose prestado inmediatamente a este pensamiento envió un Ayudante a este Comandante de la Escuadra a decirle podía permitirles cuando gustase que bajasen a pasear a tierra, lo que están haciendo desde aquel día todas las tardes con tna buen suceso que no hay entre los quinientos y setenta un enfermo, estando todos bien asistidos de Mesa con buenas carnes, verduras y nieve.

            Desde veinte y ocho del pasado se halla fondeado en el Golfo de San Florencio en convoy del mando de D. Francisco de Vera que conduce los Regulares de la Provincia de Toledo, y los víveres que me piden de los que allí faltan se los voy enviando diariamente.

            El de la Provincia de Andalucía del cargo de D. Juan Lombardón, se presentó delante de este Puertos antes de ayer tarde, y ayer el de la Provincia de Castilla del mando de D. Diego de Argote, y ambos Comandantes instruidos por los Prácticos de que no hay en este Puerto capacidad ni fondo para sus gruesos bajeles, mandaron sin detención y con separación a doblar el Cabo Corso para fondear en San Florencio o Calvi, y esperar allí los órdenes.

            De todo me ha prevenido informar a V. S. aprovechando la ocasión de una faluca que sale para Civitavecchia, para que se halle enterado, repitiendo a V. S. con este motivo atenta obediencia para que la ejercite con sus preceptos.

            Nuestro Señor guarde a V. S. los muchos años que puede.

            A bordo del Chambequín el Atrevido en el Puerto de la Bastia a 21 de junio de 1767.

            Juan Antonio Enríquez a Tomás Azpuru.

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CARLOS III. SOSPECHAS DEL ENVÍO DE ARMAS A FILIPINAS POR LOS JESUITAS. 1767

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El Secretario de Estado Grimaldi informa al embajador español en Lisboa de las sospechas que Carlos III tiene sobre posibles envíos de armas y municiones a las Filipinas, como también a la América meridional para oponerse por la fuerza a la expulsión. Solicita al embajador Almodóvar que haga pesquisas en Portugal e informe de aquellos que averigüe.

(España. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte A. G. S. Estado legajo 5.062)

            El Rey tiene poderosos motivos para persuadirse que los regulares de la Compañía han seguido hasta ahora la práctica de enviar individuos suyos a las Islas Filipinas desde los Estados del Papa sin tocar en estos Dominios; y que también desde Inglaterra, Holanda, y otros puertos, así del Norte como de la Italia los solían enviar a Buenos Aires, la California y demás Países de América.

            Hay así mismo vehementes indicios de que con ellos enviaban armas y municiones de guerra a los expresados parajes; y siendo de la mayor importancia cortas de raíz estos desórdenes, me manda S. M. prevenir a V. E. se dedique por todos los medios que le sugiera su celo y prudencia a indagar si desde ese País, y todo el que comprende su jurisdicción, se han hecho semejantes remesas, en qué tiempos ha sido, y de qué arbitrios se valían para disimularlas. Pero sobre todo deberá V. E. celar que en adelante no lo ejecuten, y pasar ahí los oficios más eficaces para impedirlo siempre que llegue V. E. a descubrir que lo intentan, dándome noticia individual de cuanto fuere averiguando en estos asuntos, y otros de igual naturaleza, para arreglar las disposiciones que corresponda dar desde aquí.

            Dios guarde a V. E. muchos años como deseo.

            Madrid, de julio de 1767.

            Marqués de Grimaldi a Marqués de Almodóvar.

*Selección y transcripción de Enrique Giménez López, 2017, bajo licencia Creative Commons “Reconocimiento – No comercial”. El autor permite copiar, reproducir, distribuir, comunicar públicamente la obra, y generar obras derivadas siempre y cuando se cite y reconozca al autor original. No se permite utilizar la obra con fines comerciales.

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CARLOS III. PROCESO AL ALCALDE MAYOR DE MANRESA POR APROPIACIÓN DE BIENES QUE FUERON DE LOS JESUITAS. 1773

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El Consejo da cuenta al rey del estado en que se encuentra el proceso abierto al que fuera en 1767 Alcalde Mayor de Manresa, el granadino Jerónimo Vago y Delgado, acusado por el Conde de Ricla, Capitán General de Cataluña, por la desaparición de caudales que fueron del Colegio y Casa de la Compañía de Jesús en aquella ciudad. Pese a que se le habían embargado sus bienes y solicitado la pena capital, en 1773 todavía no se había resuelto la causa, que había pasado de la Audiencia de Cataluña a la Sala de Alcaldes de Casa y Corte.

(España. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte A. G. S. Gracia y Justicia legajo 673)

Señor.

            De orden de V. M. comunicada por D. Manuel de Roda al Decano Gobernador del Consejo, se remitió un memorial don Jerónimo de Vago, Alcalde mayor, y Comisionado que fue de temporalidades ocupadas a los individuos de la extinguida Compañía de Jesús en la ciudad de Manresa, en que expone su infeliz situación y la de su familia, se queja del rigor con que se le trata, y deviene en la cárcel pública de Barcelona sin embargo de la orden del Consejo que incluye, sobre que manda V. M. providencie éste se lleve a efecto en alivio de este preso la orden de V. M. comunicada en 20 de abril de este año, y consulte también en cumplimiento de ella y de otra de 14 de noviembre de 1771, con la brevedad posible, lo que se le ofrezca y parezca sobre la causa pendiente del mismo D. Jerónimo de Vago.

            Para poderlo hacer metódicamente, y enterar a V. M. del origen y estado actual de ella, sin perjuicio de consultar a su tiempo lo que crea oportuno en lo principal, estima conveniente dar una leve idea por ahora, procurando no dilatarse, ni omitir trámite alguno de los que se ha tenido.

            A este Comisionado le formó sumaria el año de 1768 don Manuel de Ferraz por comisión del Conde de Ricla, estando de Capitán General de Cataluña, y orden del Consejo de 2 de agosto del mismo año, en que se le previno procediera a la averiguación del paradero de los caudales de temporalidades de dicho Colegio y Casa que se decía haberse extraviado.

            Posteriormente representó al Consejo en Sala primera el mismo Conde con fecha de 7 de octubre de 1769 la inquietud en que Vago había puesto a la Ciudad de Manresa por sus excesos, sin que bastaran a contenerle las amonestaciones y otros medios con que se le dieron a entender sus faltas, y que en los asuntos de la Junta Municipal de Temporalidades no había día sin recurso, ni queja contra él, por su despotismo en el obrar, librando caudales, amenazando a los vocales, y confundiendo las instrucciones y órdenes tomadas para su manejo, y distribución, acompañando con sus representación varios documentos justificativos; que visto en Sala primera mandó que el propio Capitán General hiciera comparecer a Vago en Barcelona permaneciendo en aquella Ciudad hasta que el Consejo tomase otra providencia.

            Para poner el Conde en ejecución la referida resolución previno a Vago evacuara con brevedad las diligencias respectivas a la aplicación de dichos Colegio y Casa en que parece estaba entendiendo con el Ordinario diocesano, y en 23 de diciembre de 1769 avisó por de los vocales de la Junta Municipal de Manresa, sentidos de las diligencias con que procuró oponerse a sus ideas menos conformes.

En efecto reconoció este Consejo por las representaciones de dicho Comisionado, y documentos que dirigió, la parcialidad y falta de celo con que varios de los vocales de la Junta habían procedido en la enajenación de fincas, suponiendo motivos para dilaciones perjudiciales, y procurando minorar el valor de los bienes, con otras operaciones muy ajenas del amor al servicio de V. M. y al bien público; y para remedio de todo ello acordó se separaran de la Junta el Vocal Eclesiástico y los Diputados, y Personero de la Ciudad, y que se pusieran otros que no fuesen parientes o fiadores del Administrador de Temporalidades, a cuyo fin se dieron las órdenes convenientes en 7 de marzo de 1770, pero omitió tomar providencia en punto a la libertad de Vago y reintegro en la Comisión como pretendía y dio aviso de todo a Sala primera de Gobierno por mano del Escribano de Cámara D. Juan de Peñuelas, para que uniéndola al expediente formado en ella, y de que dimanó la orden comunicada al Conde de Ricla que queda referida, tomara la providencia que estimara justa.

En este estado, habiéndose visto en el Consejo la sumaria formada contra el expresado don Jerónimo de Vago se remitió a la Real Audiencia de Barcelona con orden de 10 del propio mes de marzo para que instruyera formalmente esta causa, y procediera en ella conforme a derecho hasta sentencia que debería consultar a este Consejo antes de su ejecución, oyendo en justicia al procesado, y admitiéndole la defensa que hiciese sobre los cargos y defectos que se le formase, de que se dio también aviso al Conde de Ricla para que lo hubiera entendido, a que contestó diciendo haber puesto a disposición de la Real Audiencia el expresado Vago.

En consecuencia de estas providencias se continuó a este interesado la causa por la Real Audiencia, y habiéndose pasado aviso a este Consejo en 13 da gusto de 1771 por don Juan de Peñuelas de acuerdo de Sala primera de Gobierno, respondiendo al oficio de 7 de marzo de 1770, diciendo que por lo tocante a los particulares que allí pendían contra Vago le tenía por purgado de ellos, con tan dilatada ausencia de su casa y empleo, y que su arresto dimanaba de la orden de 10 de marzo que queda citada sobre que había también representado este Comisionado por aquella vía, acordó el Consejo en 23 de octubre siguiente se diera orden, como en efecto se ejecutó, al Regente de la Audiencia, para que asistiendo a la Sala del Crimen en todos los asuntos que ocurriesen en la expresada causa, dispusiera se feneciera, y determinara con la mayor brevedad, arreglándose a lo prevenido en la orden de 10 de marzo de 1770 y admitiendo a Vago sus defensas.

Posteriormente recurrió éste a V. M. solicitando se le pusiera en libertad, y que se le restituyeran todos sus libros, papeles, y demás bienes, y sueldos embargados, cuyo memorial pasó al Consejo de orden de V. M. don Manuel de Roda en 14 de noviembre del mismo año con los documentos que citaba, para que en su vista, y de los antecedentes, consultar a lo que se le ofreciera y pareciera.

Para poner en ejecución esta orden mandó el Consejo pasarlo todo al fiscal de V. M. y conformándose con su dictamen acordó, y se previno en 30 del propio mes al Regente de la Audiencia que haciéndose enterar de la causa, informara con brevedad el estado en que se hallaba, los méritos que arrojan los cargos que se hubiesen formado a Vago, y los fundamentos que tuvieren las excepciones, descargos, y defensas que hubiese hecho, expresando cuanto se le ofreciera en el asunto, como también sobre el modo y términos con que se le trataba, y había tratado, todo sin perjuicio de lo mandado en 23 de octubre anterior, cuya providencia debía llevar a efecto, encargándole de nuevo la mayor brevedad.

Así lo ejecutó el regente remitiendo su informe con carta de 14 de diciembre siguiente, añadiendo que desde que se haya Vago en la cárcel se le ha asistido con lo necesario, usando de la mayor benignidad, así en esto como en concederle para sus defensas los términos probatorios que con título de no quedar indefenso ha pedido a la Sala, y que la causa se hallaba en estado de que el Relator pudiese empezar en breve a formar la relación, luego que se le pasasen los autos, aunque siendo muy voluminosos necesitaría de bastantes días.

Estando todo ello en poder del Fiscal, se pasó al Consejo de orden de V. M. comunicada por don Manuel de Roda en 9 de enero de 1772, nuevo recurso hecho por don Jerónimo Vago para que teniendo presente la de 14 de noviembre anterior expusiera lo que se le ofreciera y pareciera, y con vista de una y otra acordó, y se comunicó nueva orden al Regente encargándole el breve despacho y conclusión de la causa dando la sentencia, y remitiéndola al Consejo, prefiriendo este negocio al cualquiera otro, asistiendo él personalmente a cuanto se tratase sobre ella. Cuyos encargos se le repitieron en orden de 1º de agosto del propio año, a resultas de varios recursos hechos por el mismo don Jerónimo.

En vista de este recurso respondió el Regente expresando que cuanto más instase Vago para el despacho de su causa, más la retardaba, como estaba sucediendo, impidiendo con los nuevos capítulos que presentaba a la Sala para su defensa que el Relator pudiese evacuar la relación, con lo cual omitió el Consejo tomar por entonces providencia, ni la tomó hasta que con motivo de haber recusado este interesado a V. M. se le pasó de su Real orden a don Manuel de Roda en papel de 5 de enero de este año para que con presencia de los recursos anteriores tomara la que estimara conveniente.

Así lo ejecutó el Consejo en 3 de marzo siguiente, mandando que el Regente de la citada Real Audiencia, dispusiera que con la mayor brevedad se concluyera la causa y lo demás que antes estaba advertido para evitar toda queja del interesado, pero se omitió comunicar esta providencia por haber en este intermedio remitido el Regente, y la Audiencia, el memorial ajustado del estado de dicha causa, pidiendo declaración de cierta viuda ocurrida para pasar a sentenciarla.

Estando para darse cuenta al Consejo de esta representación, y de lo que tenía expuesto el Fiscal, se le pasó por don Manuel de Roma de orden de V. M. en 20 de abril siguiente otro memorial de Vago para que en su vista tomara desde luego la providencia conveniente en alivio de este interesado, consultando después sobre su causa lo que se le ofreciera y pareciera, y en efecto con presencia de todos lo referido acordó el Consejo en 21 del propio mes, y se previno al Regente que a vuelta de correo remitiera íntegros y originales los avisos formados en este asunto, y cualesquiera otro papel concernientes a él, con fe de no quedar ninguno consultar a V. M. sobre la causa de este sujeto.

De todo se enteró el Consejo en lo que de resultas del primer examen de la causa expuso el Fiscal de V. M., y en 17 de septiembre acordó se diera al Regente de la audiencia nueva orden para que dispusiera que a Vago se tratara en su prisión en la forma que se le previno antes, evitando nuevas quejas de este interesado, habiendo sido lo único que el Consejo creyó poder hacer en un asunto de mucha gravedad, y más estando pedida la pena capital contra el procesado, y al mismo tiempo se pidieron al Corregidor y Junta Municipal de Manresa diferentes otro en el particular, y que permitiera Vago en supervisión comunicación con toda clase de personas, y las demás anchuras que no se opusieran a la seguridad de su persona.

En consecuencia de estas órdenes remitió el Regente los expresados autos, los cuales se pasaron inmediatamente a la vista del Fiscal de V. M. don Juan Félix de Albinar, como igualmente todas las representaciones hechas por Vago; y estando examinándolo todo ello hizo este interesado nuevo recurso a V. M. que de su Real orden pasó al Consejo don Manuel de Roda con papel de 18 de agosto para que le tuviera presente, con el extracto que dirigía, al tiempo de diligencias practicadas por Vago y el Corregidor anterior D. Diego Oxburg en punto a inventarios y subastas de efectos de temporalidades que se creen indispensables para proceder con conocimiento en la causa, sin que conste lo haya ejecutado hasta ahora, pero si el Regente contestó en 16 de octubre remitiendo testimonio que acredita tener cumplida la orden del Consejo de 21 de abril anterior, respectiva al alivio de Vago y ser infundadas sus repetidas instancias.

Éste es, Señor, el principio, trámites, y estado actual de la causa de D. Jerónimo Vago, y las varias providencias tomadas por el Consejo para cumplimiento de las Reales órdenes de V. M. que se le han comunicado y lo pone en la soberana Real noticia de V. M. sin perjuicio de consultar a su tiempo en lo principal lo que estimare conveniente para verificar que en este asunto no ha habido de parte del Consejo la menor retardación.

Sin embargo V. M. resolverán lo que sea más de su Real servicio.

Madrid, 26 de noviembre de 1773.

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CARLOS III. PROCESO AL ALCALDE MAYOR DE MANRESA POR APROPIACIÓN DE BIENES QUE FUERON DE LOS JESUITAS. 1773

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El Consejo da cuenta al rey del estado en que se encuentra el proceso abierto al que fuera en 1767 Alcalde Mayor de Manresa, el granadino Jerónimo Vago y Delgado, acusado por el Conde de Ricla, Capitán General de Cataluña, por la desaparición de caudales que fueron del Colegio y Casa de la Compañía de Jesús en aquella ciudad. Pese a que se le habían embargado sus bienes y solicitado la pena capital, en 1773 todavía no se había resuelto la causa, que había pasado de la Audiencia de Cataluña a la Sala de Alcaldes de Casa y Corte.

(España. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte A. G. S. Gracia y Justicia legajo 673)

Señor.

            De orden de V. M. comunicada por D. Manuel de Roda al Decano Gobernador del Consejo, se remitió un memorial don Jerónimo de Vago, Alcalde mayor, y Comisionado que fue de temporalidades ocupadas a los individuos de la extinguida Compañía de Jesús en la ciudad de Manresa, en que expone su infeliz situación y la de su familia, se queja del rigor con que se le trata, y deviene en la cárcel pública de Barcelona sin embargo de la orden del Consejo que incluye, sobre que manda V. M. providencie éste se lleve a efecto en alivio de este preso la orden de V. M. comunicada en 20 de abril de este año, y consulte también en cumplimiento de ella y de otra de 14 de noviembre de 1771, con la brevedad posible, lo que se le ofrezca y parezca sobre la causa pendiente del mismo D. Jerónimo de Vago.

            Para poderlo hacer metódicamente, y enterar a V. M. del origen y estado actual de ella, sin perjuicio de consultar a su tiempo lo que crea oportuno en lo principal, estima conveniente dar una leve idea por ahora, procurando no dilatarse, ni omitir trámite alguno de los que se ha tenido.

            A este Comisionado le formó sumaria el año de 1768 don Manuel de Ferraz por comisión del Conde de Ricla, estando de Capitán General de Cataluña, y orden del Consejo de 2 de agosto del mismo año, en que se le previno procediera a la averiguación del paradero de los caudales de temporalidades de dicho Colegio y Casa que se decía haberse extraviado.

            Posteriormente representó al Consejo en Sala primera el mismo Conde con fecha de 7 de octubre de 1769 la inquietud en que Vago había puesto a la Ciudad de Manresa por sus excesos, sin que bastaran a contenerle las amonestaciones y otros medios con que se le dieron a entender sus faltas, y que en los asuntos de la Junta Municipal de Temporalidades no había día sin recurso, ni queja contra él, por su despotismo en el obrar, librando caudales, amenazando a los vocales, y confundiendo las instrucciones y órdenes tomadas para su manejo, y distribución, acompañando con sus representación varios documentos justificativos; que visto en Sala primera mandó que el propio Capitán General hiciera comparecer a Vago en Barcelona permaneciendo en aquella Ciudad hasta que el Consejo tomase otra providencia.

            Para poner el Conde en ejecución la referida resolución previno a Vago evacuara con brevedad las diligencias respectivas a la aplicación de dichos Colegio y Casa en que parece estaba entendiendo con el Ordinario diocesano, y en 23 de diciembre de 1769 avisó por de los vocales de la Junta Municipal de Manresa, sentidos de las diligencias con que procuró oponerse a sus ideas menos conformes.

En efecto reconoció este Consejo por las representaciones de dicho Comisionado, y documentos que dirigió, la parcialidad y falta de celo con que varios de los vocales de la Junta habían procedido en la enajenación de fincas, suponiendo motivos para dilaciones perjudiciales, y procurando minorar el valor de los bienes, con otras operaciones muy ajenas del amor al servicio de V. M. y al bien público; y para remedio de todo ello acordó se separaran de la Junta el Vocal Eclesiástico y los Diputados, y Personero de la Ciudad, y que se pusieran otros que no fuesen parientes o fiadores del Administrador de Temporalidades, a cuyo fin se dieron las órdenes convenientes en 7 de marzo de 1770, pero omitió tomar providencia en punto a la libertad de Vago y reintegro en la Comisión como pretendía y dio aviso de todo a Sala primera de Gobierno por mano del Escribano de Cámara D. Juan de Peñuelas, para que uniéndola al expediente formado en ella, y de que dimanó la orden comunicada al Conde de Ricla que queda referida, tomara la providencia que estimara justa.

En este estado, habiéndose visto en el Consejo la sumaria formada contra el expresado don Jerónimo de Vago se remitió a la Real Audiencia de Barcelona con orden de 10 del propio mes de marzo para que instruyera formalmente esta causa, y procediera en ella conforme a derecho hasta sentencia que debería consultar a este Consejo antes de su ejecución, oyendo en justicia al procesado, y admitiéndole la defensa que hiciese sobre los cargos y defectos que se le formase, de que se dio también aviso al Conde de Ricla para que lo hubiera entendido, a que contestó diciendo haber puesto a disposición de la Real Audiencia el expresado Vago.

En consecuencia de estas providencias se continuó a este interesado la causa por la Real Audiencia, y habiéndose pasado aviso a este Consejo en 13 da gusto de 1771 por don Juan de Peñuelas de acuerdo de Sala primera de Gobierno, respondiendo al oficio de 7 de marzo de 1770, diciendo que por lo tocante a los particulares que allí pendían contra Vago le tenía por purgado de ellos, con tan dilatada ausencia de su casa y empleo, y que su arresto dimanaba de la orden de 10 de marzo que queda citada sobre que había también representado este Comisionado por aquella vía, acordó el Consejo en 23 de octubre siguiente se diera orden, como en efecto se ejecutó, al Regente de la Audiencia, para que asistiendo a la Sala del Crimen en todos los asuntos que ocurriesen en la expresada causa, dispusiera se feneciera, y determinara con la mayor brevedad, arreglándose a lo prevenido en la orden de 10 de marzo de 1770 y admitiendo a Vago sus defensas.

Posteriormente recurrió éste a V. M. solicitando se le pusiera en libertad, y que se le restituyeran todos sus libros, papeles, y demás bienes, y sueldos embargados, cuyo memorial pasó al Consejo de orden de V. M. don Manuel de Roda en 14 de noviembre del mismo año con los documentos que citaba, para que en su vista, y de los antecedentes, consultar a lo que se le ofreciera y pareciera.

Para poner en ejecución esta orden mandó el Consejo pasarlo todo al fiscal de V. M. y conformándose con su dictamen acordó, y se previno en 30 del propio mes al Regente de la Audiencia que haciéndose enterar de la causa, informara con brevedad el estado en que se hallaba, los méritos que arrojan los cargos que se hubiesen formado a Vago, y los fundamentos que tuvieren las excepciones, descargos, y defensas que hubiese hecho, expresando cuanto se le ofreciera en el asunto, como también sobre el modo y términos con que se le trataba, y había tratado, todo sin perjuicio de lo mandado en 23 de octubre anterior, cuya providencia debía llevar a efecto, encargándole de nuevo la mayor brevedad.

Así lo ejecutó el regente remitiendo su informe con carta de 14 de diciembre siguiente, añadiendo que desde que se haya Vago en la cárcel se le ha asistido con lo necesario, usando de la mayor benignidad, así en esto como en concederle para sus defensas los términos probatorios que con título de no quedar indefenso ha pedido a la Sala, y que la causa se hallaba en estado de que el Relator pudiese empezar en breve a formar la relación, luego que se le pasasen los autos, aunque siendo muy voluminosos necesitaría de bastantes días.

Estando todo ello en poder del Fiscal, se pasó al Consejo de orden de V. M. comunicada por don Manuel de Roda en 9 de enero de 1772, nuevo recurso hecho por don Jerónimo Vago para que teniendo presente la de 14 de noviembre anterior expusiera lo que se le ofreciera y pareciera, y con vista de una y otra acordó, y se comunicó nueva orden al Regente encargándole el breve despacho y conclusión de la causa dando la sentencia, y remitiéndola al Consejo, prefiriendo este negocio al cualquiera otro, asistiendo él personalmente a cuanto se tratase sobre ella. Cuyos encargos se le repitieron en orden de 1º de agosto del propio año, a resultas de varios recursos hechos por el mismo don Jerónimo.

En vista de este recurso respondió el Regente expresando que cuanto más instase Vago para el despacho de su causa, más la retardaba, como estaba sucediendo, impidiendo con los nuevos capítulos que presentaba a la Sala para su defensa que el Relator pudiese evacuar la relación, con lo cual omitió el Consejo tomar por entonces providencia, ni la tomó hasta que con motivo de haber recusado este interesado a V. M. se le pasó de su Real orden a don Manuel de Roda en papel de 5 de enero de este año para que con presencia de los recursos anteriores tomara la que estimara conveniente.

Así lo ejecutó el Consejo en 3 de marzo siguiente, mandando que el Regente de la citada Real Audiencia, dispusiera que con la mayor brevedad se concluyera la causa y lo demás que antes estaba advertido para evitar toda queja del interesado, pero se omitió comunicar esta providencia por haber en este intermedio remitido el Regente, y la Audiencia, el memorial ajustado del estado de dicha causa, pidiendo declaración de cierta viuda ocurrida para pasar a sentenciarla.

Estando para darse cuenta al Consejo de esta representación, y de lo que tenía expuesto el Fiscal, se le pasó por don Manuel de Roma de orden de V. M. en 20 de abril siguiente otro memorial de Vago para que en su vista tomara desde luego la providencia conveniente en alivio de este interesado, consultando después sobre su causa lo que se le ofreciera y pareciera, y en efecto con presencia de todos lo referido acordó el Consejo en 21 del propio mes, y se previno al Regente que a vuelta de correo remitiera íntegros y originales los avisos formados en este asunto, y cualesquiera otro papel concernientes a él, con fe de no quedar ninguno consultar a V. M. sobre la causa de este sujeto.

De todo se enteró el Consejo en lo que de resultas del primer examen de la causa expuso el Fiscal de V. M., y en 17 de septiembre acordó se diera al Regente de la audiencia nueva orden para que dispusiera que a Vago se tratara en su prisión en la forma que se le previno antes, evitando nuevas quejas de este interesado, habiendo sido lo único que el Consejo creyó poder hacer en un asunto de mucha gravedad, y más estando pedida la pena capital contra el procesado, y al mismo tiempo se pidieron al Corregidor y Junta Municipal de Manresa diferentes otro en el particular, y que permitiera Vago en supervisión comunicación con toda clase de personas, y las demás anchuras que no se opusieran a la seguridad de su persona.

En consecuencia de estas órdenes remitió el Regente los expresados autos, los cuales se pasaron inmediatamente a la vista del Fiscal de V. M. don Juan Félix de Albinar, como igualmente todas las representaciones hechas por Vago; y estando examinándolo todo ello hizo este interesado nuevo recurso a V. M. que de su Real orden pasó al Consejo don Manuel de Roda con papel de 18 de agosto para que le tuviera presente, con el extracto que dirigía, al tiempo de diligencias practicadas por Vago y el Corregidor anterior D. Diego Oxburg en punto a inventarios y subastas de efectos de temporalidades que se creen indispensables para proceder con conocimiento en la causa, sin que conste lo haya ejecutado hasta ahora, pero si el Regente contestó en 16 de octubre remitiendo testimonio que acredita tener cumplida la orden del Consejo de 21 de abril anterior, respectiva al alivio de Vago y ser infundadas sus repetidas instancias.

Éste es, Señor, el principio, trámites, y estado actual de la causa de D. Jerónimo Vago, y las varias providencias tomadas por el Consejo para cumplimiento de las Reales órdenes de V. M. que se le han comunicado y lo pone en la soberana Real noticia de V. M. sin perjuicio de consultar a su tiempo en lo principal lo que estimare conveniente para verificar que en este asunto no ha habido de parte del Consejo la menor retardación.

Sin embargo V. M. resolverán lo que sea más de su Real servicio.

Madrid, 26 de noviembre de 1773.

*Selección y transcripción de Enrique Giménez López, 2017, bajo licencia Creative Commons “Reconocimiento – No comercial”. El autor permite copiar, reproducir, distribuir, comunicar públicamente la obra, y generar obras derivadas siempre y cuando se cite y reconozca al autor original. No se permite utilizar la obra con fines comerciales.

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CARLOS III. LA VILLA DE BILBAO SOLICITA LA DONACIÓN DEL COLEGIO DE LOS JESUITAS PARA SEMINARIO DE NOBLES. 1767.

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La corporación municipal de Bilbao y el cabildo eclesiástico de la Villa solicitan al Rey el colegio que fue de los jesuitas y sus bienes anexos para erigir un Seminario de Nobles que subsane las carencias educativas de Vizcaya, y en el que se enseñe Gramática, Filosofía, Teología, y Matemáticas.

(España. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte A. G. S. Gracia y Justicia legajo 667)

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1767 10 15 PETICION COLEGIO BILBAO

Señor.

La Justicia, Regimiento y Síndico Procurador general de la Villa de Bilbao, y el Cabildo Eclesiástico de ella, A. L. R. P. de V. M. con el más profundo respeto, dicen: que sus hijos naturales, y los de todo el muy noble Señorío de Vizcaya, están experimentando el grave perjuicio de carecer de Maestros y Aulas donde se les enseñe la Gramática, Filosofía, Teología, y Matemáticas, y necesitado por esta causa a transportarlos a Países extraños para conseguir el fin de su educación, respecto de no tener la Villa suplicante propios para establecimientos, con cuyo motivo, unidos el Cabildo Eclesiástico y el Secular trataron de su remedio, y de un acuerdo y conformidad determinaron acudior a la Piedad de V. M. para representar los daños que se originarían con la falta de educación, y pedir a su Real clemencia se dignase conceder a la dicha Villa suplicante el Colegio que en ella fue de los Regulares de la Compañía, con las Aulas que tuvieron de Latinidad, Filosofía, y Teología, adjudicándola todos los bienes raíces, derechos y acciones, y demás efectos adictos y pertenecientes a dicho Colegio, los que cumplidos sus gravámenes y pensiones a que están sujetos pueden ser de poco o ningún momento, y que con ellos, y los cortos propios, rentas, y arbitrios de la Villa se constituyese ésta en la obligación de erigir en el mismo Colegio un Seminario, donde la juventud, con fija y moderada pensión, pueda instruirse en las expresadas ciencias Matemáticas y demás artes propios de la Nobleza, poniendo dos Maestros de Gramática, tres de Filosofía, uno de Teología Moral, y los correspondientes de Matemáticas y demás Artes, cuyos Maestros hayan de ser precisamente seglares o clérigos sujetos todos a la dirección de un Prefecto de Estudios, y a la observancia de las reglas y constituciones que fuesen del Real agrado de V. M., sin que los del Seminario tengan, ni puedan pretender intervención en la Iglesia que fue de los Regulares para funciones eclesiásticas, pues estas deberán hacerse y correr a cargo de los individuos del Cabildo eclesiástico con tal independencia del referido Seminario que solo deberá establecerse para la instrucción y educación de la juventud; cuya Providencia ambos Cabildos contemplan sería utilísima, así al Estado, por lo que le producirá útiles fieles vasallos para los Reales Ejércitos, y otros destinos, como a la Villa, Señorío y Provincias inmediatas, que carecen del mismo alivio; en cuya atención,

Suplican a V. M. que en consideración a los motivos expuestos se digne conceder a la Villa suplicante el referido Colegio, Aulas, y Bienes para los efectos expresados, bajo las reglas y Providencias que fuesen del Real agrado de V. M., como lo espera, y en que recibirá merced.

Bilbao, 15 de octubre de 1767.

Como Apoderado de la Villa de Bilbao y su Cabildo Eclesiástico

Pedro de Gallarreta.

*Selección y transcripción de Enrique Giménez López, 2017, bajo licencia Creative Commons “Reconocimiento – No comercial”. El autor permite copiar, reproducir, distribuir, comunicar públicamente la obra, y generar obras derivadas siempre y cuando se cite y reconozca al autor original. No se permite utilizar la obra con fines comerciales.

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CARLOS IV. EL EMBAJADOR AZARA DENUNCIA LAS MANIOBRAS PARA RESTAURAR A LOS JESUITAS. 1791.

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El embajador en Roma José Nicolás de Azara informa al conde de Floridablanca, Secretario de Estado, de diversas maniobras que favorecen a los jesuitas: en Polonia se intenta que la Dieta solicite al Pontífice la restauración, corren por Roma escritos clandestinos a su favor, y Pío VI se rodea de antiguos y destacados miembros de la orden.

(España. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte A. H. N. Estado legajo 3.581)

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1791 2 9 AZARA SOBRE JESUITAS POLONIA

Exmo. Sr.

Muy Señor mío: en carta de 28 del pasado se sirve V. E. prevenirme haber recibido carta de Varsovia de D. Pedro Normández en que avisa los manejos extraordinarios de los exjesuitas para inducir la Dieta de aquel Reino a que pida al Papa el restablecimiento de la Compañía, y me manda V. E. que esté a la mira para impedir que esta Corte entre en semejante proyecto.

Desde que tuve la honra de comunicar a V. E. estas mismas noticias pude conocer que yo no me descuidaría de indagar todo lo que fuese concerniente a ellas, y en caso necesario de impedir la ejecución del proyecto. De hecho he seguido este asunto informándome todas las semanas de lo que avisa el Nuncio de Polonia, que no obstante su conocida pasión por los Jesuitas se porta en esta ocasión con mucha prudencia y habilidad, impidiendo que la Dieta convenga en el paso decisivo de pedir dicha resurrección. El referido D. Pedro Normández habrá avisado naturalmente lo mismo a V. E.; y cuando se verificase que la Dieta hiciese una demanda tanto imprudente, espero que la prudencia de este Ministerio no se prestará a ella según los pasos que ya tengo dados a este fin, y las reflexiones tan naturales que por vía de prevención les he expuesto.

Noticiosos estos Jesuitas de lo que pasa en Polonia han comenzado a hacer también sus diligencias para preparar el terreno aquí en Roma, y disponer los ánimos a su favor. A este fin han esparcido clandestinamente a sus amigos, y aun a algún Ministro Pontificio, un discurso manuscrito que suponen pronunciado en Polosko del Alba Rusia el día de la elección del supuesto Vicario General. El tal discurso cuanto es sedicioso e insolente, tanto es capaz de mantener el fanatismo del partido; pero sería muy fácil rebatir toda su sofística declamación. Yo tengo el tal discurso, y estoy informado del uso que van haciendo de él por el lugar. V. E. se imaginará que no me descuido en aplicar el contraveneno. Había pensado hacer una copia, y tal vez la haré para enviar a V. E., pero en verdad cuasi no vale la pena, porque está V. E. cansado de oír semejantes paradojas.

Más embarazado me hallará con otra especie también jesuítica que combina con las precedentes. No contento el Papa con mantener a su lado el tantas veces nombrado Zacaría, y de haber traído aquí como por su coadjutor a Bolgeni, cuya doctrina y fanatismo conoce V. E., y de verse servido de éste únicamente para la formación del Breve a los Obispos de Francia, acaba de hacer venir otro tercero Ayudante Jesuita llamado Mozzi, uno de los más señalados campeones de su partido. Este acaba de publicar fuera de Roma un libro sobre cosas de su Teología, y en una nota, hablando de la extinción de la Compañía, la atribuye a manejo únicamente de los Ministros españoles, a sus intrigas, a sus sobornos, y a su irreligión, etc. etc. Como yo no podré disimular esta insolencia, y que se trata de acusarlo al Papa que acaba de nombrarle su Consultor, la cosa no es la más fácil del mundo. Además de eso el libro gira clandestinamente y aún no le tengo en mi mano en propiedad.

Reitero a V. E. mi constante veneración, y quedo rogando a Dios le guar de muchos años.

Roma, 9 de de febrero de 1791.

José Nicolñas de Azara a Conde de Floridablanca.

 

*Selección y transcripción de Enrique Giménez López, 2017, bajo licencia Creative Commons “Reconocimiento – No comercial”. El autor permite copiar, reproducir, distribuir, comunicar públicamente la obra, y generar obras derivadas siempre y cuando se cite y reconozca al autor original. No se permite utilizar la obra con fines comerciales.

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CARLOS III. ADMINISTRACIÓN DE LOS BIENES DE LOS JESUITAS EN LAS FILIPINAS. 1776.

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El Consejo Extraordinario informa a Carlos III de las medidas que ha sido necesario tomar para mejorar la administración de los bienes que fueron de los jesuitas en las Islas Filipinas, que por necesidad hubo de hacer uso de capitales procedentes de Obras Pías y de las rentas de las propiedades incautadas.

(España. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte A. G. S. Gracia y Justicia legajo 691)

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1776 10 21 TEMPORALIDADES FILIPINAS

Señor.

Con motivo de haber reconocido el Consejo Extraordinario de los diferentes papeles dirigidos de la Ciudad de Manila respectivas al extrañamiento y ocupación de temporalidades de los Regulares extinguidos en aquellas Islas, no procederse en este asunto con arreglo a las Reales Cédulas y órdenes expedidas, resultando por consiguiente el mayor perjuicio y atraso en su evacuación, habiendo oído al Fiscal de V. M. D. Pedro Rodríguez Campomanes, tuvo por conveniente establecer y radicar la Jurisdicción y manejos de dichas temporalidades en el Presidente y acuerdo de aquella Real Audiencia, con el objeto de que procediese con plena autoridad en los negocios de ellas, precedida citación y Audiencia del Fiscal de V. M., cesando desde luego en este encargo el Subdelegado D. Francisco de Anda, Oidor de la misma Audiencia, nombrado por el Gobernador D. Simón de Anda y Salazar, sin privarle ni ser obstáculo alguno este motivo para asistir como los demás Oidores en el Real Acuerdo, a cuyo fin, y para que tuviese efecto se expidió la correspondiente Real Provisión en 23 de diciembre de 1774, que habiéndola recibido acordó su cumplimiento, y en su virtud procedió desde luego a recoger todos los papeles que existían en dicho Subdelegado y escribanía de Gobierno; a nombrar respectivos Comisionados en los diferentes Colegios y Misiones de aquellas Islas, y en calidad de superintendentes para el cuidado inmediato de sus operaciones a los Oidores; a señalar días para tratar en la Audiencia de estos negocios; a nombrar un Administrador general, y a formar un estado de la existencia de caudales con distinción de los pertenecientes a la ocupación y Obras Pías, de todo lo cual y demás providencias que estimó convenientes, dio cuenta el Real Acuerdo al Consejo con justificación en Consulta de 31 de diciembre del año próximo pasado; en cuya vista dirigirá el Consejo con la Nao que debe hacerse a la vela próximamente aquellas otras providencias que ha estimado oportunas a poner en debido arreglo las mencionadas temporalidades.

Del citado estado de Caudales y particulares oficios del Gobernador resulta que por la falta de ellos en las Reales Cajas y para subvenir a sus urgencias se vio precisado para ocurrir en parte de ellas a valerse de los respectivos a la ocupación y Obras Pías; de la primera, y de Rentas y productos hasta en la cantidad de 45.016 pesos, y de las segundas 85.399 pesos y 7 granos de capitales, sin que hasta la fecha de estos avisos se hubiese verificado su reintegración por la falta del situado y otros socorros de la Nueva España, por cuya razón no le fue posible a la Audiencia remitir caudal alguno de dichas rentas.

Por lo perteneciente a éstas expuso el Fiscal, estimaba conveniente consultase el Consejo a V. M. para que se sirviese mandar se reintegrase de su Real Hacienda en la Depositaria General de Temporalidades de esta Corte con los caudales existentes en España, o Indias, pertenecientes a aquella, poniendo en la Real consideración de V. M. la urgencia con que se necesitaban para recompensar los gruesos gastos con que han estado costeando, y continúan desde le extrañamiento a suplir las temporalidades de España los alimentos de los expatriados de Manila y todas las Islas Filipinas, sin que hasta ahora haya venido cantidad alguna de aquellos parajes, o se dignase V. M. resolver lo que fuere más de su Soberano agrado.

Y en lo tocante a los caudales de Obras Pías, manifestó se previniese al Real Acuerdo de Manila tratase de su reintegro con el Gobernador, procurando se verificase con toda la posible brevedad, para que pudiesen seguir los capitales el giro de comercio que se acostumbraba en aquella capital de darlos a riesgo, con los intereses de estilo para cumplir con el producto de ello los piadosos fines y objetos instituidos en sus Fundaciones.

El Consejo en vista de todo ha estimad conveniente encargar a la referida Real Audiencia el pronto reintegro de los 85.399 pesos y 7 granos de capitales de Obras Pías para que pueda seguir el giro acostumbrado de darlos a riesgo para cumplir con el producto de ellos los piadosos fines a que están destinados, u poner en la Soberana noticia de V. M,. el uso que igualmente han hecho las Cajas Reales de Manila de los 45.016 pesos del producto de Frutos y Rentas , para que se digne V. M. tomas las providencias que estime convenientes sobre su pago, para que se verifique el cumplimiento de cargas en lo respectivo a la primera cantidad, y con la segunda de atienda a la manutención de los ex jesuitas y demás gastos que ocurren y exigen la mayor urgencia, pues como tiene hecho presente el Consejo a V. M. en su Consulta de 23 de mayo de ese año con referencia a los documentos que la acompañaron, es deudora la masa de temporalidades de Indias a la de España en 4.851.080 rls. y medio mdi. de vellón de los gastos suplidos con los individuos provenientes de aquellos dominios, y es mayor en el día, pues aunque han venido algunas porciones, no sufragan para los desembolsos que posteriormente han hecho las temporalidades de España por la propia razón.

  1. M. resolverá lo que sea más de su Real agrado y servicio.

Madrid, 21 de octubre de 1776.

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